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El dragón rojo habla español

DANIEL MARTÍN | Madrid

A, B o C, es la duda que tiene Cao Di. Diana, como la llaman en España. Tiene 27 años y se le está empezando a pasar el arroz, para lo que los chinos acostumbran en cuanto a edad de matrimonio. Estudiante de filología hispánica y becaria en prácticas en la sede madrileña del Instituto Confucio, lleva dos años en nuestro país y uno con su novio Alberto, con quien no se podrá casar porque para sus padres “es un problema que sea extranjero”. Di, espera encontrar un marido A (clase alta) y un trabajo como profesora de español cuando vuelva a China.

 

Cao Di forma parte de los 6.000 alumnos chinos que hay ahora mismo en España, el mayor colectivo de estudiantes extranjeros en nuestro país. Más de la mitad cursa estudios superiores de economía y español (un 53%), según datos de la Embajada China en España. Algunos regresarán a China para enseñar español o trabajar en las áreas en las que se han formado. Otros, con la lengua de Cervantes aprendida,  probarán suerte en otros países, como los de Latinoamérica. China destina allí el 31% de su presupuesto para inversiones en el exterior (122.000 millones de dólares sólo en 2012), según los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

 

Uno de los aventureros que hará las américas con escala en España es Quan Zhou. Oliver, como se hace llamar en España, tiene 25 años, se está doctorando en Filología Hispánica en la Universidad Complutense y parece no estar demasiado preocupado en casarse con una chica de clase A, B o C.  De hecho, su meta es ir a algún país sudamericano para trabajar en alguna de las numerosas multinacionales chinas que necesitan compatriotas que hablen español. “Ahora hay muchas empresas en Venezuela, México, Perú, Argentina, etc. Las empresas más grandes de China están allí. Entre ellas las de extracción de petróleo (CNPC, Exxon, Sinopec, etc.). Están dedicando sus esfuerzos en Latinoamérica porque es un mercado emergente”, afirma ilusionado.

 

Yixin Guan y Quan Zhou (Óliver), estudiantes chinos FOTO: D.Martín

A diferencia de Cao Di, Oliver no recibe ninguna beca por estudiar en España. “El gobierno chino da becas a los alumnos que van fuera, aunque la mayoría no lo sabe. Los recursos siempre están en la mano de pocas gentes. Y estas pocas gentes están en la clase alta. Viendo la población total, muy pocos tienen beca.”, lamenta sin perder la sonrisa.

 

Pese a todo, China es el mayor exportador de estudiantes del mundo: 400.000 al año, según apuntó el ministro Wert en la Feria de Educación China del año pasado. Desde 2007 existen proyectos bilaterales en materia de educación que provocan que España, a través del idioma, haga de puente entre América Latina y China, dos áreas con un importante peso económico. “La gran baza de España es nuestra lengua. La mayor parte de los estudiantes chinos que llegan a España vienen atraídos por el potencial del español”, asegura María Fachal, consejera de Educación de la Embajada española en Pekín.

 

¿Cómo es el estudiante chino?


Según el último informe Pisa, que situó a los alumnos españoles por debajo de la media europea, Shanghái, ciudad de 20 millones de habitantes, es la región del mundo (de un total de 65 encuestadas) con mejores resultados en matemáticas, ciencias y lectura. Los alumnos que fueron sometidos a estudio rondan los 15 años de edad y en estas disciplinas lograron alrededor de 600 puntos, frente a los menos de 500 que alcanzaron los españoles. Para Fachal, las diferencias entre un estudiante chino y uno español son muy marcadas: “Suelen ser muy disciplinados pero menos creativos, menos dados a participar. Están acostumbrados a tener un rol de receptores de información. No suelen incentivar la capacidad de análisis, suelen ser más introvertidos y evitan las discrepancias. En España somos muy directos en comparación con la cultura china”. 


Miembros de la Asociación de Estudiantes Chinos de la Universidad de Córdoba FOTO: Universidad de Córdoba

El caso es que esta personalidad hace que los alumnos chinos estén sobradamente preparados desde edades tempranas. Un factor de diferenciación en un mundo competitivo es el conocimiento de idiomas, y eso lo saben bien en China. Más de 25.000 chinos estudian español en alguno de los más de 100 centros que lo imparten en el país asiático. Uno de ellos es la sede del Instituto

 

Cervantes en Pekín, donde, según Olga Chapado, jefa de estudios del Instituto Cervantes, predominan las mujeres, “un 68%, frente a los hombres”, jóvenes, “entre 17 y 25 años”, y ambiciosas: “La gran mayoría tiene o aspira a tener un título universitario”. Chapado apunta que este alumnado, en su mayoría femenino, “será en gran parte el que luego vaya a España”. Y es que, de acuerdo a los datos del MEC, dos tercios de los estudiantes chinos en nuestro país son mujeres. Muchas de ellas serán, junto a sus compañeros, protagonistas en la expansión económica del  Dragón Rojo en Latinoamérica.

 

 

Centros educativos superiores chinos FOTO: Embajada española en Pekín

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